A menudo pienso en cómo la vida te puede cambiar de un día para otro. A mí, me pasó. Fue en 2013 cuando un sorteo ... sí, un sorteo, me reconectó con el deporte, la aventura y la competición. Me tocó un dorsal para participar en la Titan Desert y, después de la experiencia, el deporte volvió al primer plano de mi vida. Me gusta competir, pero, sobre todo, me gusta la aventura, el esfuerzo, el viaje, las nuevas amistades ... Durante los últimos siete años, he disfrutado como nunca del ciclismo y el esquí de montaña, convirtiéndome en deportista profesional. Nunca imaginé que podría llegar a ser campeona del mundo, a ganar medallas en europeos o llevarme campeonatos nacionales en dos disciplinas tan diferentes.

Me encanta la montaña y me apasiona el deporte y, ahora, disfruto día a día: rodando cerca de casa, pedaleando por senderos o descubriendo nuevos puertos, algunos días en mountain bike, otros sobre una gravel e, incluso, también, con una bicicleta de carretera. De hecho, aunque mi terreno de juego suele ser la montaña, rodar sobre asfalto también me gusta: me hace descubrir sensaciones nuevas y hay cuatro puertos de los Pirineos de Cataluña que me tienen fascinada.

Porth Deth Portilhon

Dificultad: 2ª categoría | Carretera en perfecto estado

Apenas hace unas semanas que hice por primera vez este puerto en bici de carretera y lo disfruté muchísimo. De la mano del Porth Deth Portilhon podemos conectar el Valle de Arán (Bossòst) con el valle de Luchon, atravesando un denso pero bonito bosque de hayas, avellanos y cerezos que va cambiando a medida que se va bajando por un bosque de abetos. Una de las cosas que más me gustan de este puerto es que nos permite rodar acompañados de unas vistas espectaculares en el Valle de Aran: todavía guardo en la memoria imágenes del día en que lo completé.
Saliendo de la población de Bossòst, son 8,6 km de ascenso a través de la carretera nacional N-141. La verdad es que la subida tiene un desnivel importante, de 583 metros, a una media de 6,8% con pendientes máximas del 8,2% a 3 km de la cima.


Con una orientación de este a oeste es un paso de montaña corto pero con mucha dificultad y, más de una vez, ha formado parte del recorrido de la Vuelta a España o del Tour de Francia. De hecho, si te animas a hacerlo, durante el recorrido, te encontrarás con más de un homenaje a los campeones españoles de la vuelta francesa. Además, el Col du Portillon, puede ser el inicio o el final de diferentes salidas en bicicleta por el Valle de Arán, o bien, formar parte de una ruta a través de grandes puertos pirenaicos como el Peyresourde o el Superbagnères a la parte francesa.


Port del Cantó

Dificultad: 1ª Categoría | Carretera en perfecto estado

El Port del Cantó también ha sido protagonista en varias etapas de la Vuelta a España, así que antes de hacerlo sobre la bici, ya lo había podido disfrutar en cierto modo desde casa. Situado en el Pirineo catalán, entre las cuencas del Segre y el Noguera Pallaresa se le considera como uno de los puertos de paso entre valles más interesantes de la geografía catalana.
Es un puerto para poner a prueba nuestra persistencia: son 19,5 km. con una pendiente media que roza el 6% y un desnivel por encima de los 1000 m. Saliendo desde Sort, nos espera un ascenso sin pendientes excesivamente fuertes pero muy largo, con capacidad para desgastarnos si no nos acercamos suficientemente preparados.

Ya de entrada el inicio es complicado pero no desfallezcáis: la exigencia disminuye progresivamente hasta llegar a la localidad de Vilamur, donde nos encontramos con un tramo más asequible ideal para recuperar fuerzas. El puerto transcurre, en gran parte, por una zona boscosa, pero eso no impide que sea una ascensión bastante expuesta al viento o al sol así que abrigaos bien según la época del año en que lo probéis .
A medida que se gana altura, la pendiente nos vuelve a poner a prueba con algún kilómetro por encima del 7% pero, a pesar de la exigencia, es uno de los puntos que más disfrutaréis del ascenso. Se trata de una zona de prado donde es fácil ver algún caballo salvaje y una vez se corona el puerto se puede descansar acompañado de unas vistas increíbles del Cadí. ¡Es una pasada!

 

Vallter 2000
Dificultad: 1ª categoría | Carretera en perfecto estado

El de Vallter es uno de los puertos que más veces he hecho en bicicleta de carretera. Está situado en el Pirineo Oriental catalán, en el valle de Camprodon. Comienza desde el pueblo de Setcases y llega hasta las pistas de esquí, al comienzo del pico de Bastiments. Disfrútalo con todos los sentidos porque ofrece un paisaje alpino y una gama muy amplia de verdes. Eso sí, es de los más duros y espectaculares de los Pirineos, con una parte inicial muy exigente y finalmente una serie de curvas de herradura espectaculares. De hecho, ha sido final de etapa en varias ediciones de la Vuelta a Cataluña!
La carretera de Vallter, 1260 m de altitud, cuenta con una distancia de 12 kms totalmente señalizados y termina en el parking de la estación a 2.155 m. Es el techo ciclista de Cataluña, el punto más alto del país, accesible por carretera. De hecho, a esta distancia, debemos añadir una pendiente media de aproximadamente un 7,3%, con rampas cercanas al 15% y un desnivel de 895 m.

La subida a Vallter 2000 se puede dividir en varios tramos. Los primeros tres kilómetros son bastante duros pero del tercero al octavo kilómetro, la subida se vuelve mucho más difícil, con rampas que llegan al 14%. Una vez pasado lo peor, llega mi tramo favorito: con vistas al Circo de Morens, pasamos por un kilómetro más o menos plano con una corta bajada para recuperarnos. A los últimos kilómetros, encontramos las famosas 7 curvas y, finalmente, vemos en el horizonte la línea de llegada de la estación de esquí a más de 2100 mts. de altitud, en un paraje excepcional. Si os apetece añadir a la experiencia un punto de emoción y competición, podéis poneros a prueba con el segmento Strava de este tramo y buscar el KOM o el QOM. Las marcas de la carretera y la señalización, le indicarán el inicio y el final de un segmento donde han dejado inscrito su nombre ciclistas como Thomas de Gendt, Carlos Verona o Noemí Ferrer.
Antes de descubrirlo sobre la bici, lo había reseguido muchas veces con el coche, para ir a esquiar en pistas. Sobre dos ruedas, me acerqué por primera vez con unos amigos y aún recuerdo qué quedamos fascinados por las vistas, sobre todo las de la última parte donde todo el valle aparece ante ti y te deja casi sin palabras.

Rasos de Peguera
Dificultad: HC Categoría | Carretera en perfecto estado

El de Rasos de Peguera, es uno de los ascensos más duros que se pueden hacer por tierras catalanas. Eso sí, es uno de los puertos que, en los días más claros, puede ofrecer más vistas al mar y, además, permite hacer una buena comida a medio camino. Todo esto le da mucho encanto y lo convierte en una buena opción para hacer con amigos. Se trata de un puerto relativamente cercano a Barcelona, ​​en la comarca del Berguedà, en una zona a medio camino entre Barcelona y la Cerdanya, en el Prepirineo catalán, pero con una cantidad importante de puertos con cierta dificultad.

Presenta una distancia de 13 kilómetros, con un desnivel positivo aproximado de 1000 metros, una pendiente media del 7,4% y te lleva hasta los 1894 metros de altitud. Notaréis que a menudo, las rampas pueden llegar al 11% y el 12%. Durante el primer tramo del puerto, con una rampa que llega al 13%, se ganan metros superando Espinalbet, con vistas al Santuario de Queralt y con una magnífica panorámica de la Cataluña central, con Montserrat de fondo. Las últimas curvas llevan a un kilómetro bastante duro, con una pendiente del 8,1%, preludio de un último tramo aún más exigente: un carril de un único sentido donde terminamos este intenso puerto.
Tras daros tiempo para hacer una pausa y recuperar el aliento, preparaos para una bajada de ensueño. Durante toda la primera parte disfrutaréis de unas vistas impresionantes a la Vall de Lord, donde muchas veces podemos contemplar una increíble puesta de sol.